domingo, 15 de febrero de 2009

My little evening snail

Iba a prepararme una ensalada. Y entre las hojas de lechuga, apareció un caracol.

Dejé una hoja entera para él solo y le observaba mientras dejaba su característico rastro de baba; yo comía mi ensalada. Una vez que hube acabado, le hice unas cuantas fotos en posición macro y jugué un rato con él.

Al final, me calzé, cogí las llaves de casa y le dejé en el parque más cercano.

Fin de la historia.

3 comentarios:

El suricato dijo...

Siempre me han gustado los caracoles, me encanta ver como sacan los cuernillos, los grandes y los pequeños que parecen barbitas ^^.

JLin™ dijo...

Muy bien, si señora, muy bien. Seguro que la babeante criatura te agradeció enormemente que la dejaras en el parque.

redrum dijo...

¡Queremos fotos del caracol, o más relatos de monstruos!

¡1 saludo!